Alternancia

28 junio 2016 | 13:15 hrs | | Virgina Durán Campollo

Por Virginia Durán Campollo

Lo que anhelábamos los veracruzanos, era una alternancia. Se logró. Pero el cambio no es sólo en lo que ha partido, personaje político  corresponde.   La exigencia, es en  la forma de hacer política. Las obligaciones de los funcionarios públicos, los empleados de la nación, de transformar los usos y costumbres tan silvestres, a estas alturas, que los convirtieron en indeseables. La forma de servir y no de servirse, como lo han acostumbrado. Su capacidad, méritos, aptitud, honestidad para llevar a cabo una tarea administrativa. No podrán comportarse de otra manera. Se llamó al orden, no a un partido sino a todos. No más corrupción porque empezaremos a sanear, desde los estados de la república. Con tal fuerza, como en la contienda pasada, que sacudiremos a la federación en su omisión. No sabemos si lo entendieron- “no entienden que no entienden”- pero la ciudadanía ya se empoderó. Difícil será que pierda el ritmo. Sin mayor polémica, las redes sociales son determinantes. Ese poder que ahora tienen, a través de un celular por donde pueden tomar fotos y filmar para la denuncia. Un lazo fraterno que conecta con millones en el mundo, como lo es el internet. ***  Héctor Yunes Landa  no acaba de entender, que ya esto se acabó. La reflexión debiera ser, de los errores que se cometieron en su campaña y de quienes se rodeó. Los rumores de la misma, están alcanzando niveles escandalosos. Se habla de que a Fernando Vázquez Rigada, coordinador de campaña,   le dieron 130 millones pesos; de Hugo Figueroa que presume cuatro camionetas, con un costo total de 3 millones de pesos después de la campaña ; que a Gustavo Filobello le dieron 20 millones de pesos para la prensa y que todo se lo embolsó; que pidieron camionetas hasta de 400 mil pesos,  a algunas agencias para el periplo y no las han pagado y la lista se extiende hasta qué él mismo  se vio muy beneficiado, con lo que le dio Duarte (900 millones) y que no aplicó porque sabía que perderían. Una danza de cientos de millones de pesos, que asusta. ***Inexplicable también su paseíllo, con el corrupto de Jorge Carvallo Delfín. ¿Tal es la desesperación? *** Hay que atemperar, modular y descansar. Dejar los reflectores, que tanto daño hicieron incluso a su grupo familiar y de trabajo. El poder no es para cualquiera y ahí está el ejemplo, con el sátrapa de Duarte.   Podría hacer un buen papel como senador. Ya no hay vuelta de hoja. Tanto que es muy difícil, que el PRI gane la presidencia en el 2018. *** “¡Tiene que meter a Duarte a la cárcel y que regresé lo que se robó!”, es lo primero que salta cundo se toca el tema del cambio. “Miguel Ángel Yunes Linares hizo una promesa al pueblo veracruzano y tendrá que cumplirla”, afirman. Ahora el clamor es general y se exige el castigo para el gobernador y los principales saqueadores, como los diputados federales que consiguieron el puesto para blindarse con el fuero. Javier Duarte ha enloquecido y trata por todos los medios, de entorpecer el camino de la justicia. En vez de tratar de resarcir heridas con la comunidad, se empeña trastornado, alcoholizado o drogado, parece,  en poner trabas al gobernador electo para que nada avance. Se muestra como lo que es: un ser despreciable, enviciado, adicto al dinero y al poder que se resiste a dejar. Apesta  todo lo que huela a él o   a su padre putativo Fidel Herrera; son sinónimos de putrefacción. Dos sujetos corruptos, en todos sentidos, sobre todo moralmente y sin ningún temor a un ser Supremo. *** Y para las agruras del mole…usted sabrá qué tomar. Hasta la próxima.