Alt-right, el artilugio de Steve Bannon

11 agosto 2019 | 14:01 hrs | Por José Sobrevilla | Columnistas

Por José Sobrevilla

Cuando en 2017 se realizó en Charlottesville, Virginia, la manifestación “Unite the Right” organizada y destinada a supremacistas y nacionalistas blancos; defendiéndola, Donald Trump dijo: “También hubo algunas personas muy buenas en ambos lados”. Esto hizo que los editores de Breitbart News (del que fuera presidente ejecutivo Steve Bannon) y The Federalist (Revista web de cultura, política y religión) argumentaran que los comentarios de “muy buena gente de ambos lados” se referían a los manifestantes presentes que intentaban detener la remoción de una estatua del general confederado Robert E. Lee, no al neo nazismo ni a nacionalistas blancos que constituyeron la mayor parte de los asistentes. Steve Cortes (Real Clear Politics –agregador de datos políticos y encuestas con sede en Chicago–), aseguró al respecto que “a pesar de la clara evidencia de las declaraciones de Trump con respecto a Charlottesville, las principales figuras de los medios insistían en “difundir la calumnia de que Trump calificó a los neonazis como buenas personas”[1].

¿Por qué es importante esto?

Un 27 de noviembre de 1953, en Norfolk, Virginia, nació Stephen Kevin “Steve” Bannon, persona con una visión de extrema derecha nacionalista y que tenía un sitio web en donde expresaba sus puntos de vista que coqueteaban con el machismo, la homofobia y la xenofobia.

La visibilidad de su sitio era poca, sin embargo soñaba que un día sus ideas se propagaran con más fuerza en todo el mundo. Para lograrlo contrató a la empresa Cambridge Analytica, misma que consiguió datos acumulados de Facebook de millones de cuentas de perfiles de todo el mundo: posteos, comentarios, mensajes privados, entre otros y, mediante un algoritmo (Conjunto ordenado de operaciones sistemáticas que permite hacer un cálculo y hallar la solución de un tipo de problemas) la empresa podía trazar perfiles psicológicos detallados de los individuos, donde se podía saber qué  personas estarían más predispuestas a recibir determinados mensajes, a creer en teorías conspiratorias sobre el gobierno, o que presentaban alguna contrariedad con el escenario político.

La idea era hacer que las personas susceptibles a estos mensajes pudieran cambiar su comportamiento y/o radicalizar sus posturas. Lograrlo no era difícil porque éstas recibían noticias y percibían el mundo principalmente a través de las redes sociales. Ello permitiría manipular las informaciones a las que tiene acceso, y así influenciar la manera en cómo se comportan y lo que hacen.

Para los algoritmos de Cambridge tampoco era difícil saber que los posteos en Facebook pueden hacer a la gente más feliz o más triste, o despertarles rabia, miedo o enojo. Fue así que la empresa pudo descubrir cuales individuos tenían perfiles de derecha. Con un tradicional discurso de “no me gustan los impuestos” los fueron radicalizando y convirtiendo en perfiles paranoicos en relación al gobierno y determinados grupos sociales.

Esta manipulación fue realizada mediante el miedo con mensajes que estimulaban un sentimiento de impotencia e incapacidad de defenderse, incitando el sentimiento de que “somos nosotros contra ellos” y cerrando a argumentos racionales a las personas.

Antes de hacerlo efectivo crearon sitios web y blogs con noticias falsas y así bombardear directamente a las personas influenciables por este tipo de mensajes. Además, se inducía el sentimiento de “anti lo establecido”, “anti medios tradicionales” y “anti todo lo que hasta ahora estaba”. Así, cuando las personas recibían varias noticias de forma directa sin verlas; y esas noticias no repercutían en los informativos, llegaban a la conclusión de que los grandes medios mentían y escondían la verdad que ahora ellos conocían.

Esto llevó a pensar que si los medios tradicionales de comunicación manipulaban a la población, esta debía de hacerse abiertamente ante los ojos de todos; para ello se contaba con páginas que mandaban mensajes de forma directa; y así, nadie sabrá qué tipo de información recibía la persona que tenían a lado, o cuáles mensajes estarían construyendo su percepción de realidad.

“Unamos a la derecha”

Alt-right o la derecha alternativa, también conocida en algunos medios como nacionalpopulismo, es un grupo heterogéneo de ideologías de derecha y extrema derecha estadounidenses. Rechazan a los conservadores que, según su visión, asumieron ideales considerados progresistas o neoconservadores y tienen gran actividad en internet y acusan de actuar como trolls. La mayoría son jóvenes con gran capacidad de activismo en internet y sin jerarquía ni líderes. La columna vertebral del movimiento es la oposición a la corrección política, al multiculturalismo, la inmigración, el intervencionismo militar, la globalización, y al feminismo y la diversidad sexual[2].

Steve Bannon supo del poder que tenía en sus manos cuando en 2017 logró popularizar entre los jóvenes a Alt-right, un movimiento de extrema derecha norteamericano que resultó de las protestas “Unamos a la derecha”. Para esto él ya venía trabajando en la campaña presidencial de Donald Trump, del cual fue estratega de gobierno. Por su parte, Cambridge había trabajado también en el referéndum de Brexit, ganando principalmente por argumentos originados de noticias falsas.

Cuando la manipulación se hizo evidente, Mark Zuckerberg fue llamado al senado norteamericano, aunque para muchos quedaba claro que la democracia de la nación más importante del mundo había sido hackeada. Los congresistas poco entendían del medio social y, además, ninguno de sus integrantes estaría dispuesto a admitir que su democracia habría sido hackeada.

Cuando Mark Zuckerber entendió que la recolección de datos y la creación de perfiles psicológicos en la redes podía ser usado con una finalidad política y que podría poner en riesgo las elecciones de Brasil, retiró muchas cuentas activas de Facebook para evitar que las campañas de desinformación y manipulación ocurriesen en su red; pero no contó con la popularidad y capitalización de los grupos de Whatsapp, donde no hay cómo regular las fake news o noticias falsas.

Hasta el más neófito sabe que hacer un perfil falso en Whatsapp es muy fácil, tanto como en otras redes sociales, aunque más difícil de ser detectado.

Sin embargo Bannon y Bolsonaro, quienes soñaban  con un retorno de la extrema derecha nacionalista fuerte mundialmente, con ideas clasificadas como anti minoristas, racistas y homofóbicas que, en el caso de Bannon, había usado el miedo de los hombres de sentirse indefensos para conquistar adeptos, terminó por sumarse a la campaña del brasileño.

Las mujeres contra Bolsonaro

A inicios de octubre de 2018, cientos de miles de mujeres marcharon en todo Brasil en contra de la candidatura de Bolsonaro. Sin embargo, después de las manifestaciones el apoyo del candidato subió entre el público femenino del 18 al 24 por ciento. ¿Cómo lo logró? Por un lado los grandes medios de comunicación simplemente ignoraron las manifestaciones, y por otro, hubo un ataque preciso a través de grupos de Whatsapp pro-Bolsonaro.

Para desmoralizar este movimiento, llamado #EleNão (él no), dentro de la estrategia filtraron videos con escenas de otras manifestaciones con mujeres mostrando los senos y rompiendo imágenes cristianas. Después, Bolsonaro salió a declarar que “Las mujeres de derecha son más lindas que las de izquierda. Ellas no muestran los pechos ni defecan en las calles. Las mujeres de derecha son más higiénicas”.

 

Lo que parecía ser una declaración estúpida, fue hecha como medida para estimular el sentimiento de repulsión y de rechazo para con “el otro lado”; lo que no resultaba novedoso, ya que la máquina propagandística del nazismo alemán, asociaba a los judíos con las ratas y, en el discurso decían que ellos infectaban las ciudades alemanas, así como las ratas lo hacían. Con ello asociaban en la gente el sentimiento de repulsión, haciendo que el individuo se quisiera identificar más con el lado “limpio” de la historia.

La mayor parte de esto que hoy les comparto, forma parte de un video interesante que circula en redes firmado “Video Original Rafael Azzi. Doblaje al español Raúl, Valentina y Nandi”[3] y que, según el blog rambletamble, es la adaptación a video del texto original “Su tía no es fascista” del filósofo Rafael Azzi.

En enero de 2018, Donald Trump declaró “Steve Bannon no tiene nada que ver conmigo o con mi presidencia. Cuando fue despedido, no solo perdió su trabajo, perdió su cabeza”, después se filtraran extractos del libro de un periodista crítico de su administración, y donde Bannon arremete contra el círculo familiar del mandatario, llamando “tonta como un ladrillo” a Ivanka Trump, la hija del presidente que trabaja en la Casa Blanca, y describiendo como “traidor” y “antipatriota” el encuentro celebrado en junio de 2016 por Donald Trump Jr., el hijo mayor del republicano, y otros asesores de su campaña electoral con representantes rusos que les ofrecían información comprometedora sobre la candidata demócrata Hillary Clinton[4].

[1] https://www.vox.com/2019/4/26/18517980/trump-unite-the-right-racism-defense-charlottesville

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Derecha_alternativa

[3] https://www.youtube.com/watch?time_continue=18&v=GkPiqfBmIFQ

[4] https://elpais.com/internacional/2018/01/03/estados_unidos/1515006609_147116.html

 

Esta es opinión personal del columnista