“Agua sagrada”, documental que habla del placer femenino en Ruanda

En el cual se aprecia que el sexo también es cultura

Foto: web
22 agosto 2017 | 16:34 hrs | Ana Martina Ortiz León | Arte y Cultura

Xalapa, Ver. El orgasmo femenino es el tema principal del documental ruandés “Agua sagrada”, filmado en 2016, en el cual se aprecia que el sexo también es cultura, comentó Yadira Hidalgo González, directora del Instituto Municipal de la Mujer de Xalapa.

“Me puse a hacer una investigación seria para este documental aquí en internet y me di cuenta que no hay información sobre el Kunyaza o el Kunyara como también se le llama. Lo que sí observé en el documental y que me gusta es ver la manera tan jocosa, tan abierta y tan desfachatada en la que se habla de sexo en la radio”.

Foto: Ana Martina Ortiz León

Este documental, que forma parte de la programación del Tour 2017 de MICGénero, tiene como eje narrador a una locutora que promueve el amor no sólo en su espacio radiofónico, sino también en diversos escenarios como escuelas y comunidades rurales, “que a la mejor a algunas personas nos parece anticuada, pero ella habla de un amor respetuoso entre el hombre y la mujer: el hombre que procura complacer a la mujer y la mujer que también procura complacer al varón y sobre todo vinculado mucho con el rescate cultural”.

Yadira Hidalgo, directora del Instituto Municipal de la Mujer de Xalapa.

Para finalizar su intervención, Yadira Hidalgo mencionó que el Gukuna o manipulación de los genitales por parte de las mujeres y con el propósito de hacer los labios vaginales interiores más largos, “ahora en Ruanda está mal visto porque dicen que eso provoca el sexo lésbico; todavía hay quienes lo practican como una parte de apoyo al Kunyaza, porque se supone que esto ayuda a que esta agua salga de manera abundante y fuerte”.

La práctica del Kunyaza, reiteró, “si bien busca la satisfacción del varón beneficia mucho a las mujeres, además de que se hace entre hombres y mujeres, o entre mujeres. También celebro que se haya proyectado este documental para darme cuenta que a mí nunca se me hubiera ocurrido que esta práctica forma parte de la cultura de un país tan lejano como Ruanda”.