Abandonado

23 septiembre 2016 | 12:15 hrs |

Por Mario Noriega Villanueva

Solo, sin poder –lo perdió mucho antes de finalizar su infernal ejercicio sexenal–, Javier Duarte de Ochoa, todavía gobernador del estado, ya no tiene a quien recurrir para que lo salve de lo inevitable: la cárcel. Su creador y amo máximo, Fidel Herrera Beltrán, desde Barcelona, a donde lo mandó el presidente Enrique Peña Nieto, se desvinculó de plano de él, porque “no dio el ancho” y de la prosperidad que ofreció para Veracruz, prácticamente lo dejará en el limbo, enajenado totalmente, sin bienes porque todos los regaló y una población en la pobreza y el atraso, sin esperanza.

JAVIDU, es objeto según informaciones publicadas en medios digitales, de una investigación del comité ejecutivo nacional ordenada por el líder Enrique Ochoa Reza, de cuyo resultado puede decidirse la expulsión del gobernante veracruzano, del Partido Revolucionario Institucional, que lo llevó al poder en el 2010. La Comisión de Justicia Partidaria es la encargada de realizar y analizar todas las acusaciones y pruebas, para determinar su responsabilidad y correrlo del tricolor, en su caso, lo cual se ve como un hecho- Es decir, no se salva.

Por lo pronto, como lo hiciera Fidel Herrera, el dirigente Ochoa Reza, prácticamente se ha deslindado de él, porque el partido no tolerará ningún acto de corrupción en que haya incurrido Javier Duarte de Ochoa. Así le aplica de hecho, el castigo por la derrota del pasado 5 de junio, cuando merced a su pésimo trabajo como gobernador, el pueblo le dio la espalda y se la aplicó al PRI. Eso dejó de manifiesto su ineptitud, su falta de carácter para gobernar, su indiferencia para frenar la ola de violencia en que está sumergida Veracruz y particularmente ciudades importantes como son Poza Rica, Xalapa, Veracruz, Coatzacoalcos, Tierra Blanca, Tuxpan, Pánuco, Orizaba-Córdoba, etc.

De esta forma, Javier Duarte de Ochoa, quedó solo y con su alma, abandonado a su suerte y hasta quienes en su momento lo idolatraron y que hoy son representantes populares algunos, lo están marginando, ya no le contestan el celular y se han estado yendo a cuadrar ante el gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares, en una clara y descarada traición al Partido Revolucionario Institucional, ya no solo a JAVIDÚ, quien sueña ya con la Procuraduría General de la República porque sabe que es muy difícil que la salve.

Incluso el presidente Enrique Peña Nieto, ya no tuvo alternativa más, que dar el visto bueno para que la PGR continúe hasta el final, las acusaciones que existen en contra del gobernador actual y se le castigue conforme a la ley si resulta culpable de todos los desmanes que se le atribuyen y que constituyen delitos graves que no solo se pagan con la cárcel sino que primero tendrá que ser desaforado y pasará una vergüenza que no olvidará nunca jamás, pero que de acuerdo con la ley del pueblo, lo merece junto con toda su caterva de malandrines que se enriquecieron hasta la saciedad con el saqueo indiscriminado a los recursos de los veracruzanos.

Por lo pronto, Enrique Ochoa Reza, ha dispuesto la investigación correspondiente para en caso de que resulte responsable, se le expulse vergonzantemente del Partido Revolucionario Institucional que en Veracruz, a partir del primero de diciembre ya cada vez más próximo, por primera vez en más de 80 años, será oposición y está difícil que pueda recuperarse pronto y menos si Duarte y sus ladrones, van a la cárcel.

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