¿Qué dijeron los tres?

9 enero 2018 | 9:52 hrs | Gilberto Haaz Diez | Gilberto Haaz Diez

*El mal existe, pero no sin el bien, como la sombra existe, pero no sin la luz. Camelot

Mañana de domingo. No fui a ningún acto de los precandidatos a la presidencia. Meade y Anaya rolaron por Veracruz. El amoroso por Rio Blanco. Un día antes, leo ahora en El Sol de Orizaba, el Chikiyunes (Miguel Ángel) se quejó que el alcalde de Zongolica no se apareció en su acto, lo despreció, y se preguntó: “¿Dónde está la primera autoridad para saludarlo y para agradecerle su atención de entrar a su municipio”. No pos no estaba. Quizá de perredista pase a los brazos de Morena. No se sabe. No fui a los actos porque, quien esto escribe utiliza los domingos para comer en familia y para leer (ler dice Aurelio) el diario El País y por la tarde el semanario Proceso, mas tardecito ver una película de Netflix o de Roku, que vienen estrenos sensacionales y lo hacen a uno dormir allá por la una de la madrugada. Soy cinéfilo desde que en mi pueblo, Tierra Blanca, había tres cines: El Margo, Sección 25 de ferrocarrileros y el Tierra Banca, allí aprendí que el cine es una maravilla, invitaba a mis cuates porque de vez en cuando bolseaba a mi padre, y un día el taquillero del cine, todo rajón fue a decirle que pagaba con un billete de cien pesos, que en aquel tiempo era una buena lana. Lo solucionó mi padre una tarde que llegué con la camisa toda sudada, pues venia del fútbol llanero en mi equipo, y con cuatro cuerazos de esos que quedan marcados, se arregló el asunto. Jamás volví a tomar algo que no fuera mío. Ese pueblo que no tiene mar y si un calor del carajo, ahora no tiene ningún cine, después de haber tenido tres. Alcaldes van y vienen, la mayoría panistas, que han resultado tan pillos y tramposos como los del PRI que les antecedieron, ni a cuál irle, y ninguno se ha abocado a construir una pequeña plaza, darle el terreno a algún empresario y que pongan unas tiendas y un par de salas de los Cinepolis de los Ramírez, o de las otras cadenas. Pero no, solo llegan pensando en robar lo que pueden, como el que se acaba de ir, de cuyo nombre no quiero ni acordarme, que entró con cara de yo no fui y se fue con las alforjas llenas de dinero mal habido, y los panistas se quejan de Duarte, allí tienen uno en casa, guardando sus debidas proporciones, y otros del pasado. Por eso, cuando Crónica de Tierra Blanca publicó en Facebook  la gira del Yunes chico por ese pueblo, los memes de la gente no se hicieron esperar, que el candidato estaba rodeado entre puro pillo. Véanlos.

 LOS JEFES DE PRENSA

 Los jefes de prensa de los candidatos, los presidenciales y los locales a gobernador, van a jugar un papel importante en esta era de las redes sociales, porque un acto termina y a los minutos ya tiene uno la información y las cientos de fotografías, como la excelente reportera y periodista, Mónica Mendoza, me hizo llegar ayer domingo en lo que veía en Netflix, Peaky Blinders, una serie británica de la BBC, de mafiosos, al estilo de aquella Boardwalk Empire, que resultó fenomenal. Una familia mafiosa irlandesa buscando apoderarse de todos los territorios. Va en la cuarta temporada, y esa es la que me hizo dormir a las dos de la madrugada.

 EN RÍO BLANCO

 En Rio Blanco, cada 7 de enero se recuerdan a los Mártires de Rio Blanco. El Wikipedia me dice que ese día, en 1907, los trabajadores de la fábrica de tejidos hicieron su rebelión que se anexó a Nogales y Mendoza y allí comenzó los inicios de la Revolución Mexicana, cuando don Porfirio Díaz no entendía que los imperios acaban y la mayoría de las veces acaban mal, como el suyo cuando la Revolución lo juzgó de traidor y criminal, debió haberse ido antes con los entorchados de sus obras afrancesadas. Ese sitio, que una vez el empresario Juan Mata González invirtió su dinero y vino a comprar, en contra de sus hijos que le decían no comprara, los fierros viejos de lo que quedaba, porque Juan Mata (qepd), inquieto quería activar la textilera cuando los chinos, que acaban con los mercados mundiales, entraban a México como Pedro por su casa. Juan creó allí un bonito hotel, una vez me invitó a una comida con Manuel Bartlett, y luego con otros personajes, hasta que trajo unos días al expresidente López Portillo a descansar allí, historia que les cuento completa después, como un homenaje a su memoria. Se celebró el 7 y el gobierno de Yunes envió a la secretaria del trabajo. Ya nadie viene, los gobernadores eludían el lio porque los trabajadores, donde hay dos grupos que pelean lo poco que queda, se agarraban a sillazos. Miguel vino cuando Chirinos era Gobernador y él, poderoso secretario de Gobierno. Todos iban, pero salían huyendo por piernas por los enfrentamientos. Allí mismo llegó López Obrador y siguió con sus nombramientos: a la diputada federal Rocío Nahle le auguró secretaria de Energía, porque allí van a echar a andar, como ya hay dos, energía solar, eólica e hidráulica. Llevó también a la secretaria del Medio Ambiente, Josefa González. Lo que no ha dicho AMLO es a donde se va a llevar a Cuitláhuac García, si es que pierde Veracruz. Y a mí, por si me quedo sin chamba.

 EL FANTASMA DE DUARTE

 Duarte, aseguraba quien esto escribe, va a ser personaje de campaña. Su fantasma recorrerá pueblos y aldeas, cruzará ríos y montañas y un solo mar, llegará a chozas humildes y a sitios encumbrados, donde le repudian. Anaya vino y lo atizó. Duarte es el villano favorito de los mexicanos. He contado que cuando la campaña de su aprehensión, en muchas partes de Estados Unidos le conocían, una vez llegando a Mc Allen un bell boy (así les dicen a los que  cargan el equipaje), al saber que veníamos de Veracruz, dijo: ‘Carajo con su gobernador’. Y mejor callamos, nuestra fama traspasaba fronteras. Anaya, que quiso hacerse el chistoso y simpático rolando un video en las redes sociales donde le cantaban la Bamba unos jarochos jaraneros, y él tocaba la guitarra sintiéndose Jimmy Hendrix de los pobres, atiza a JDO cuando puede. Pepe Meade tampoco pudo soslayarlo, evadirlo, hacerlo a un lado: “Dolió la traición de Duarte”, dijo en uno de sus actos. Pues ahí se ven. Y ahí viene Margarita.

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*Esta es opinión personal del columnista