Los 350 días de Yunes

16 noviembre 2017 | 9:40 hrs | Gilberto Haaz Diez

*No hace falta un gobierno perfecto; se necesita uno que sea práctico. Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego. Camelot.

En el Congreso, ante los y las diputadas, diría Fox, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares anuncia que ha chambeado los 350 días del año, incansable, ni un solo descanso. Para él no ha habido puentes, ni fiacas, ni domingos ni días festivos. Ante el Congreso habla de ese pasado que él persigue, asegura a millones de veracruzanos que no habrá perdón ni olvido. Ni amnésicos. Lo espío un poco por el Facebook. Duro contra el pasado, da el repaso de todas las pillerías y la carencia de desabasto y de alimentos para las comunidades pobres. Un millón más se sumaron a las filas de la pobreza. Hace un año, Veracruz colapsaba, perdía empleos, más de 32 mil hasta julio de 2017. El campo en abandono, el dinero para aportar a los campesinos se quedó en la bolsa de los funcionarios. Lo grave, la inseguridad, las policías estatales estaban en manos de presuntos delincuentes. 23 corporaciones policiacas dejaron de existir. Ante el Congreso, daba la numeralia. La imagen de Veracruz en el país se colapsaba, hay que tener memoria para no olvidar, decía. La figura del exgobernador se aireaba en ese recinto, donde la patria, a veces, se divierte jugando a los discursos. ¿Dónde estamos hoy?, pregunta.  Después de 11 meses y medio de gobierno se perciben los resultados del cambio, con honestidad logramos descender el déficit presupuestal. Y el próximo año podremos alcanzar el equilibrio en nuestras finanzas, hecho histórico en Veracruz. Hemos pagado a todos, maestros, médicos, policías.

 CON LOS SUYOS

 Ante los suyos, los aplausos brotaban.  Era el tiempo de los panistas en ese Congreso, la audiencia era azul pintada de azul. El primer informe de un gobernador emanado de la oposición. 80 mil años de priísmo, caían al abismo. Los municipios tuvieron su dinero a tiempo, y se fue con su consentida, la rectora, allí presente, donde le echó una porra como los Guelum o huelum o welum clásicos de la UNAM. Esa rectora, Sara Ladrón de Guevara, que se enfrentó en el último tramo al exgobernador apresado, y que hoy goza de las mieles del poder, tanto que hasta Morena la quiere llevar de candidata, no se sabe si a gobernadora o a senadora o a diputada. Que sería la primera mujer sentada allí, donde se sentó Adolfo Ruiz Cortines y Miguel Alemán Valdés. Aviones, ranchos, recursos y bienes que recuperó se exhibían en ese informe, su primero. Tocará a los secretarios el desfile ante los diputados, donde expondrán lo que han hecho. Se hablaba de los cambios, le asistía la razón cuando aseguraba que ‘hoy no hay paros carreteros’, un tema del pasado donde cualquiera, por lo que fuera, se apersonaban y tomaban autopistas y carreteras, valiéndoles que hubiera gente en ambulancias o gente enferma. Eso se acabó cuando llegó el nuevo gobierno, el otro, el pasado, había perdido el control de ese rubro político, cayendo en un gobierno sin control, los que vivimos en esta zona: Orizaba-Fortín-Córdoba, era una constante que bloquearan las autopistas, que se pusieran como cobradores alternos de Capufe, a pedir la rama, y todavía se iban cantando: ‘Ya se va la rama muy agradecida’. Habló de los desaparecidos, un tema que lacera a Veracruz y que aún no termina. Menos dañinos, pero aún no termina. Hay gente levantada y desaparecida.  Ayer mismo una jovencita fue levantada en Orizaba, venía de Huatusco. Hay más tranquilidad, sin duda, en el pasado, y no es que nos sumemos a la quema de los corifeos de que todo pasado era un infierno, al final del sexenio se perdió el control de las cosas políticas, entre las acusaciones del ahora gobernador, que llegaba como el Rayo Justiciero, desviaron la mirada los gobernantes que, en lugar de gobernar, empezaban a ver cómo huir o como ampararse. En fin, más tarde se verá la numeralia de lo que ha hecho en el primer año, de un hombre que se preparó siempre para ser gobernador, y lo será solo por dos años. No un sexenio. Terminó con el mensaje de que, en estos 350 días, he dormido poco, pero muy a gusto de servirles a los veracruzanos. Hace bien, dos años se van rápido, luego ya tendrá tiempo de dormir, aunque no se cree porque si el PAN gana la presidencia, que se duda por el rompimiento de Anaya con la esposa de Calderón, pues se irá a ese Gabinete, si no, a Soledad de Doblado. O a dónde elija, o a dónde te lleven los caminos de la vida, que a veces no son los que uno imaginaba. Venga.

 LOS TRES TOMOS

 Domingo por la tarde, dos buenos amigos, José Luis Medina y Alfredo Sada, en el comedero de Federico Montellano, un buen restaurante adornado ya para Navidad, me obsequiaron tres tomos escritos por un ‘consagrado’ (Ofrecer o dedicar una persona, un lugar o una cosa a una entidad sagrada mediante el rito adecuado), Emilio Martínez Albesa, español, que se dio a la tarea de en cinco años recopilar todo para hacer tres tomos de la Constitución del 57, y el catolicismo y liberalismo en México. Libro que seguro es bueno. Le decía a José Luis, que algunas veces las mejores historias documentadas de nuestro México lindo y qué herido, vienen de plumas extranjeras. John Womack,  profesor de Carlos Salinas en Harvard, escribió el mejor Zapata que se haya escrito, junto al de Sotelo Inclán. El austriaco Frederich Katz, hizo lo mismo con un libro de Pancho Villa, y eso que Villa tuvo a Martín Luis Guzmán, un grande de la narrativa mexicana. Conozco a este par de hombres buenos, desde que hace un año fuimos a ese Centro espiritual de Retiro Guízar y Valencia, donde estos hombres llegaron hace años para ayudar a la comunidad muy pobre, en La Perla, donde el indigenismo no se rinde y vive y vive pese a su pobreza y carencias. El Centro es ocupado no solo para retiros, lo alquilan también empresas para capacitar a su gente. Un día fui, quedé maravillado de ese sitio donde se siente a Dios, allí quizá solamente la mano de Dios podrá separarnos, dijera José Alfredo. En ese sitio, con frio y lleno siempre de bruma, se ve una panorámica del Pico de Orizaba, sublime. Y su Capilla, donde orar es un placer. Con gusto los leo y hojeo, porque son inmensos. Y quedamos de ir de nuevo a La Perla, donde las nubes se tocan. José Luis hace una paella que ni los de Valencia mía, jardín de España. Se agradece.

Comentarios: haazgilberto@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista