Esto no se acaba

2 noviembre 2017 | 8:53 hrs | Gilberto Haaz Diez

*De Babe Ruth: “No puedes vencer a alguien que nunca se rinde”. Camelot

 Suele la Serie Mundial ser un evento anual, llamado el clásico de Octubre, suspendida casi nunca, solo cuando les han caído atentados y las mueven un corto tiempo. Le llaman el Rey de los deportes, y es un deporte al que los niños van de la mano de sus padres y allí fomentan ese juego, que alguien inventó para bien de la humanidad. La llaman Serie Mundial, aunque solo la juegan ellos, y solo una vez un equipo extranjero se volvió campeón, Azulejos de Toronto (1992-1993). Allí gravitan venezolanos, dominicanos, cubanos y mexicanos. Fernando Valenzuela es un ejemplo, es similar a la llegada de Hugo Sánchez al real Madrid, cuando el zurdo de Etchohuaquila llegó vendido por el gran empresario, Jaime Pérez Avellá, que de dueño del Puebla lo encumbró a la galería de los grandes, y un mejor ejemplo fue que le invitaron a tirar la primera pelota en ese juego de inauguración con el grito de pelotero a la bola, batiri-ba-tiri-ba. Pérez Avellá tuvo buena mano, fue un buen padrinazgo de ese orizabeño ya fallecido, que de Orizaba salió al mundo a formar sus empresas y le gustó el béisbol y lo llevó a la fama y una mañana hizo el fichaje de la vida para los Dodgers, les vendió a Valenzuela y llegó la Fernandomanía a esa ciudad de Los Ángeles, y al mundo que le vimos jugar, aunque fuera en la tele. Fernando Valenzuela es el primero y hasta ahora el único jugador en ganar ambos premios: Cy Young, otorgado al mejor pitcher y el de Novato del Año en la misma temporada en la Liga Nacional. Es el pitcher con mejor estadística desde la temporada 1981 hasta 1986. Fue nominado por la Liga Nacional al Juego de Estrellas en cada temporada y ganó 21 juegos en 1986, perdiendo su segundo Cy Young ante el Mike Scott de Houston Astros. Es uno de los mejores pitchers bateadores de su era. Tiene diez jonrones en su carrera y fue ocasionalmente utilizado por el mánager de Los Ángeles Dodgers, Tommy Lasorda, como un pitcher bateador

 ESE ÁGUILA DE VERACRUZ

 Veracruz vivió por años el gran béisbol de los cubanos y mexicanos al grito de vuélate la barda. Beto Ávila fue sin duda el cañonero más afamado. Triunfador en las grandes ligas y Champion bat, era el Cristiano Ronaldo de aquella época. Veracruzano, a orgullo, ando en el twiter, no crean que soy sábelo-todo y entiéndele-nada. Veo a los 10 grandes, nombro algunos. Un tlacotalpeño, Antonio Delfín “Lañiza”. Molinero Montes de Oca, de San Andrés Tuxtla. Otro de allí, Guillermo ‘Huevito’ Alvarez; el cosamaloapeño Ramón Arano; Rolando Camarero, de Antón Lizardo; Alfredo Ortiz, de Medellín y algunos otros que le dieron gloria al Águila de Veracruz. Muchos no alcanzaron jugar en la Gran Carpa, quizá porque no encontraron el Jaime Pérez Avellá que les llevara de la mano a los equipos de grandes ligas.

 LOS GRANDES NARRADORES

 He visto los juegos de la Serie Mundial, a excepción de dos que me perdí por andar en los andares. El penúltimo me ganó el sueño y el desempate lo vi al otro día, pues lo dejé grabando. Dodgers y Astros están escenificando quizá la mejor Serie Mundial de todos los tiempos, lo dicen los que saben de estas cosas. Y no hay mañana. Hoy en el séptimo definen quién se hace de ese título que ansían muchísimos, y que los gloriosos Yankees de Nueva York quedaron a un paso, porque hubiera (ah, los dichosos hubiera) sido excelente un duelo entre Yankees y Dodgers, como aquellos duelos de picheo de Valenzuela y Dwight Gooden, inolvidables. Tiene este deporte un Comisionado que controla todo, como todos los deportes en Estados Unidos, menos los de los mafiosos del fútbol, porque la mafiosa FIFA no permite intromisión de nadie en sus asuntos de Cosa Nostra, sino les echan a perder el negocito. Aquí el comisionado fija la oferta y demanda de que quienes quieran comprar la señal televisiva de los juegos, pues que la compren. La señal es la misma al mundo, y los derechos pertenecen al comisionado, que es puesto en esa posición por los dueños de equipos y no se amafian como aquí en México, para poner a los lacayos de las televisoras. Digo esto porque hay tres cadenas que los transmiten a nuestro país: Fox Sport, ESPN y Televisa en el canal Galavideo. Y uno puede escoger al que le guste. Por ejemplo, a mí me gusta mucho Pepe Segarra, de Televisa, extraordinario narrador y buen comentarista, lleno de datos del béisbol. Pero también he oído a los de ESPN, pues tienen allí a una leyenda de la narración, ese tipo que, cuando pegan un jonrón, grita: “No, no, no, no, no, díganle que noooo a esa pelota”, y la pelota acaba de brincar la barda como chapulín colorado. Las leyendas en México de la narración dejaron una huella, como la dejó Buck Canel entre los hispanos de Estados Unidos. Desde aquel Ángel Fernández, que inició en el béisbol y fue a darle grandeza a la narrativa del soccer, hasta el gran Mago Septién, el mejor quizá de todos, el legendario y veterano Pedro ‘Mago’ Septién, fallecido en 2013 a los 95 años. Fernando Marcos tuvo una legendaria frase en el fútbol soccer: “El último minuto también tiene sesenta segundos”. Yogi Berra dijo del juego: “Esto no se acaba hasta que se acaba”. Y el Mago: “Fama es lo que queda de la popularidad cuando el aplauso ha terminado”. Algún día le leí a alguien esta tesis del juego: “No hay nada más serio que el béisbol, todo lo que necesitas saber está allí: tiene éxitos y fracasos, momentos de compañerismo y momentos de soledad, y tiene un fin, no un reloj, como en otros deportes, sino tiene un fin”.

Bien, veremos cómo termina hoy.

*Esta es opinión personal del columnista