¿Peña Jodió a Veracruz? Acabó con su Valido. ¿Acabará con Todos?

7 noviembre 2016 | 12:07 hrs |

Jorge Miguel Ramírez Pérez

 

No nada más hay que levantarse pensando en joder, como dice Peña; sino se puede también, dejando que las cosas pasen solas para que todo se joda. Máxime cuando la elección de Veracruz no pudo ser manipulada y se piense que hay que castigar o sea joder también, a los electores que se hartaron de doce años de recibir unilateralmente los efectos de ese verbo, que significa todo lo negativo o lo intencionalmente negativo.

Porque la lectura de la serie sobre Duarte que escribió el periodista Rivapalacio, no tiene desperdicio y hasta se quedó corto. Es un monumento al verbo que usa y practica Peña.

Pero para tratar de entender la trama hay que considerar que Duarte no era un gobernador común y corriente, era una especie de valido de Peña, fue el gobernador más visitado por algún presidente.

Fungía como una persona con influencia en los asuntos políticos nacionales. Cerca, impulsor y protector de Peña, un valido, una figura que históricamente  así se le decía en España al operador preponderante. Aquí sería el valedor entre los gobernadores.

Con peso específico en los asuntos de Quintana Roo y en Chiapas; ahí compartía Duarte esquemas de atraco con los mandatarios locales. Sus tentáculos publicitarios y de diverso orden eran comunes. Incluso los aspirantes a la candidatura del PRI para el 2018 que están y estaban en el gabinete, buscaban su aquiescencia en sus momentos de gloria.

De hecho no se sabe todavía quienes podrían haber sido nexo estratégico para ser cómplices. “Te mando dinero y me regresas el porcentaje fuerte…” al estilo que impuso junto con Fidel Herrera y le ganara el afecto de la señora.

Duarte les hizo creer a los políticos centrales, a los nuevos, que él era Veracruz y que con el estado podía hacer lo que quisiera a su antojo.

Pero lo que Duarte y su antecesor fraguaron en su loca carrera por ser reconocidos socialmente, no fue la prosperidad ni la cima del poder, sino  una quiebra para caer en la anarquía, el objetivo era convertir a Veracruz en rio revuelto: para hacerse como dice el refrán de la ganancia de pescadores, pero se fueron con todo hasta la cocina  y dejaron al estado sumido en ese pantano ya sin peces. Estaban todavía hace unas semanas  seguros, que la impunidad los cubriría a ellos y a sus respectivos secuaces.

¿Que los envalentonaba o envalentona ?

Por eso la lectura a Rivapalacio es importante, no porque no se supieran algunos asuntos que se rumoraban, sino porque se demuestra que el poder estaba al tanto de la catástrofe. Rivapalacio  hace afirmaciones contundentes y  dirán muchos, osadas:

En primer término dice que Peña si jodió, hasta a su valido: “mediante engaños, lo empujaran ( a Duarte) a solicitar licencia y perseguirlo” y la califica de una decisión “ezquizofrénica”. Es decir se concluye que fue manipulado el burdo ex gobernador como amigo, uno muy cercano, como  si fuera una pieza clave para Los Pinos hasta el final; cuando lo citó Osorio Chong y le planteó por lo que se entiende, los preludios de su huida.

¿Porqué razón se tuvo que recurrir a ese engaño? ¿Ese es el estilo?

Tal parece que sí, la misma receta que le aplicó al Gobernador electo Yunes que lo tuvo más de dos horas con animada plática y promesas, para que en tres días de querer localizar a Meade no le haya tomado la llamada. Y como respuesta dijo el joven ministro del dinero: te consigo que te presten, te adelanto lo que te toca el año que entra y recortas todos los programas. Pareció decir :pero lo que Duarte se llevó, yo no sé.

Revela Rivapalacio además, lo que era un rumor muy extendido de que habría Duarte vociferado en Los Pinos, una vez que no lo recibieron sin cita, que él le dio a Peña 2500 millones para su campaña….  Ni que comentar.

Las diferencias delincuenciales a grito pelón.

Confirma también el periodista que Videgaray,  dos años antes, conocía el hoyo financiero de Veracruz y no recibía a Duarte, ni sus subsecretarios lo hacían.

Por eso Meade no tiene excusa, no pueden salir con el cuento de que Veracruz era soberano para manejar los recursos, cuando desde el 2013 ya las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación eran escandalosas. ¿A Peña no lo enteraron? o ¿Qué les instruyó? ¿Porque no frenaron los endeudamientos en el 2013, 2014 , 2015 y 2016 sabiendo que era dinero destinado a sus bolsillos, y jamás para ninguna inversión como estipulan las normas en la materia?

Rivapalacio también asevera que por lo menos dos veces se reunieron Duarte y López Obrador en el que el primero le ofreció su apoyo a Cuitláhuac García, el candidato morenista. Hecho sin lugar a dudas conocido en Veracruz, donde se le atribuye a Fidel Herrera el padrinazgo de Cuitláhuac García, desde la etapa de Alemán.

¿No le pagaron a López Obrador colocando en la oficialía mayor de la Secretaría de Educación de Veracruz a su cuñada, Yéssica Moreno?  En una de las mayores cuevas de Alí Babá del estado;  desde que comenzó la campaña llegó la dama y se fue terminando el proceso.

También la serie menciona que el fraude que publicó Animal Político era real y que Peña autorizó (sic) a Videgaray para que se investigaran los desvíos de Duarte. O sea, ¿cómo?

Lo sabían desde el principio que Veracruz se desbarrancaba.

No hicieron nada, no han hecho nada y cuando se lee, la frialdad para sumir al estado en la ignominia, no queda nada más que decir y concluir lo que una lógica elemental subraya,  que la conspiración contra Veracruz no puede ser producto de la casualidad; si lo es, del abuso de unos corruptos perturbados de sus facultades mentales, pero eran y son hampones que no estaban solos, necesitaban  línea; de las complicidades de arriba, algo fraguado, algo meticulosamente armado para destrozarle y joderle la vida a ocho millones de veracruzanos.

Porque Rivapalacio da señales hasta cómo huyó encajuelado Duarte:  salió en el helicóptero de la Fiscalía, en el aeropuerto de Xalapa para escapar con lo último que pudo sustraer.

Meade anunció que mandará dinero el día once…. La mensualidad normal, la ordeñada de las quitas que se llevó Duarte. Se indigna el estado y el gobernador ilegítimo Flavino Rios, huye de la Casa de gobierno, en medio de imprecaciones.

Yunes Linares fue firme, ya anunció que Veracruz no pagará los atracos y no está en plan de plegarias… y queda Peña en entredicho por sus ganas de joder.